viernes, 23 de noviembre de 2018

La tertulia de noviembre, en 2018

Seguimos en Leer juntos. En la Biblioteca Pascual Berniz de Ballobar.

El 22 de noviembre, jueves, nos volvimos a reunir. Primero el grupo de Leer juntos Infantil, luego, Leer juntos.
Leímos y comentamos varios álbumes, novedades adquiridas por la Biblioteca. Nos ayudamos del documento sobre álbumes ilustrados que se había elaborado en el CEIP Francisco Galiay Sarañana.

Cinco minutos de paz. Jill Murphy. Editado por Kalandraka
Soy un caballo. Bernard Friot y Gek Tessaro. Siruela ilustrados 
El sueño de Lu Shzu. Ricardo Gómez. Teresa González. Edelvives
 






Poemas de Francisca Aguirre. Premio Nacional de las Letras, 2018

Aventura
El compañero de mi vida lee un libro sobre Kafka.
Al cruzar el pasillo yo lo miro de refilón:
tiene su rostro la expresión de un niño,
ese gesto que teníamos cuando leíamos tebeos,
lee como si el libro fuera un libro de aventuras.
Y algo en mí ríe para adentro,
algo se pone alegre, muy alegre.
Me bebo un vaso de agua
y brindo por la dicha que me espera.


Sorprendente
Estoy casi segura de que el futuro
acabará por sorpender a todo el mundo.
Me gustaría pensar que esa sorpresa será agradable
pero no tengo la certeza.
La única seguridad es que el futuro será sorprendente.
Tal vez los perros sigan siendo perros y los gatos gatos
pero nosotros estos extraños animales
que hablan cantan y lloran nosotros los de ahora
sospecho que ya no seremos los mismos.
Pues así las cosas
me divierte recordar a Machado.
Confiamos
en que no será verdad
nada de lo que pensamos.
Francisca Aguirre. Historia de una anatomía. Poesía Hiperión



Terulia: Volver a Canfranc. Rosario Raro. Planeta






Rosario Raro (Segorbe, Castellón, 1971) es profesora de Escritura Creativa en la Universitat Jaume I, doctora en Filología 

Hispánica con una tesis sobre las estrategias de escritura en internet y posgraduada en Comunicación Empresarial y 

Pedagogía.

http://www.rosarioraro.net/


 

Un lector indiscreto. Al autor de este blog le ha gustado el libro.


Entre mis libros y yo. A esta persona el libro no le gustó tanto.


Ramón J. Campo. Periodista

El oro de Canfranc es la historia de los avatares de la Aduana Internacional durante la Segunda Guerra Mundial. La estación fronteriza, bajo jurisdicción hispano-francesa, fue el escenario del tráfico de al menos 86 toneladas de oro nazi desde Suiza a Portugal y España en los años 1942 y 1943.


Canfranc, el tren del expolio y la libertad.
Un libro reúne las peripecias del oro nazi y el drama de los judíos que pasaron por la frontera hispano-francesa en 1942 y 1943.

Las ratas y el olvido campan a sus anchas en la estación internacional de Canfranc. Hace 30 años, en 1970, fue abandonada por Renfe a una ruina sucia y desmemoriada. Un destino inmerecido para un edificio modernista que fue construido entre 1922 y 1928 por un batallón de obreros en lucha con el frío y la abrumadora orografía del Pirineo central. Hoy sólo quedan vagones desvencijados, vías muertas, vestigios de un pasado muy activo y 365 ventanas carcomidas por el tiempo. Viéndolo, nadie diría que esta estación fue un lugar estratégico, el paso que abrió las puertas de Europa a la siempre aislada Aragón.
El tren de la historia pasó por última vez por Canfranc en 1942 y 1943, cuando la estación se convirtió en el lugar de paso hacia España, Portugal y Suramérica de parte del oro que los nazis expoliaron en los bancos de los países que invadían o robaban a los judíos en los campos de concentración.
Esto lo descubrió hace año y medio un guía turístico y conductor de autobús de 40 años que hace la línea Oloron-Canfranc: el francés Jonathan Díaz. Empujado por una curiosidad fermentada a lo largo de largas conversaciones con los ancianos de la zona, que conservaban fresca la memoria cegada durante décadas por un franquismo que ocultó sus intercambios con los nazis, Díaz tocó la historia cuando encontró, una noche de noviembre de 2001, un millar de documentos de la aduana internacional tirados por el suelo. Varios probaban el tránsito por Canfranc de 86,6 toneladas de lingotes de oro, 74,1 con destino Portugal y 12,5 que se quedaron en España. Otros certificaban el envío de 4 toneladas de plata, 10 toneladas de relojes, 44 toneladas de armamento y de 4 toneladas de opio, que se quedaron en España.
Hace unos días, Díaz entregó todos estos documentos al Ayuntamiento de Canfranc, que tiene el proyecto de recuperar la estación con un hotel de lujo y un museo. La historia ha vuelto a pasar por Canfranc con este acto que quizá resuelva el pleito que Renfe entabló contra Díaz por apropiación indebida y que celebra, además, la publicación del libro El oro de Canfranc (Biblioteca Aragonesa de Cultura). Lo ha escrito el reportero del Heraldo de Aragón Ramón J. Campo, que cubrió para su periódico (y ganó por ello el Premio de la Asociación de la Prensa de Aragón) la aparición de esos papeles.
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El libro revela que el jefe de la aduana francesa, Albert Le Lay, fue un espía aliado que facilitó el paso desde España de muchos secretos, espías y maquinaria para la Resistencia.
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